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Mostrando las entradas de 2026

Notas de Duelo

13 de Julio del 26. Cuando uno va cumpliendo los sueños se va quedando sin motivos.  Toca escribirlos, re escribirlos y chequearlos cada tanto, para que la vida no se escape de a pocos.  Lejos de casa hay dias largos y otros cortos.  Hay dias que parecen noches, noches que no caben ni en los sueños.  14 de Julio 2026 Mis relaciones cambian, mientras yo tambien muto, crezco, muero, decrezco, renuevo.  Mis emociones estan libres para abrazar y apreciar lo que tengo conmigo ahora. En el momento presente. No soy desagradecida, solo viaje, mude, me mude, mire otras cosas, ame nuevos olores. Abrigo ahora nuevos paisajes. Los viejos? oh! aun estan en mi memoria tienen un precioso lugar en mi corazon, Poirque tambien soy eso. Soy el ayer y el hoy todo soy soy amplia. Enterna. Abundante.  Corrijo. No soy desagradecida. Estoy ampliando la habitacion de los recuerdos. No son malos o buenos. No son viejos o nuevos. Son todo, soy eso. Soy el presente; pero como lo entie...

El frio que extraño

¿Sientes el frío helado en tu cara al salir de la casa en la mañana? Es el frío que viene del páramo, ese que corre desde las montañas grises verdes que se divisan desde la azotea, arriba del Lorenzo. Es el frío que te despierta, mijita. Respíralo pero hasta adentro, que ese renueva tu energía, te pone pilas. Y en la tarde, cuando ya se oculta el sol, prende el fogón. El calorcito del fogón es para abrigar las patas. Ahí en el fogón escucha las historias de tías y las abuelas. Tómate una agüita de panela para abrigar la panza. Échale cuajada, ese manjar no se consigue cuando uno sale lejos. Cocínate una ollada de papas, de esas que compraste en el mercado, échales sal, hácete un ají de cebolla larga. Cómetelas con queso eso sí, queso fresco, el que viene en hoja. Y pa'l domingo, hácete un sancocho, pero ponle habas, así queda bueno.  Todo eso se extraña en los huesos cuando uno anda lejos.  Por, Tatiana Castillo

La Maleta

Caminando no. Corriendo, más bien. Así ando, con una maleta colgada en la espalda desde que tenía cinco años. Sí, pesa. Pero shhh... no le digas a nadie. Me enseñaron que un hombre no se queja. Esa maleta me la dieron mis padres, mis abuelos, los amigos del barrio. La fuimos llenando con frases, chistes, advertencias, expectativas de pura hombría. La cargo como quien carga piedras. Y aunque me rompe los hombros, la cuido como si fuera mi alma. La he visto también en mi hermano, en mis primos, en mis amigos de rugby. Pareciera normal caminar doblados. Pareciera ley cargarla hasta la muerte, o morir en el intento. Por alguna razón muchos hombres viejos terminan solos. Por alguna razón al padre no se le devuelve el cariño con la misma ternura que a la madre. Y por alguna razón los viejos que sueltan la maleta parecen respirar mejor. Dentro de esta carga viene el pacto de machos: paso imponente, voz gruesa, frialdad premiada. Rabia permitida, ternura prohibida. Sexo sin honestidad. Promisc...